El infierno es una instancia desprovista de razón. No hay palabras allí: sólo dolor. El infierno es la muerte de un hijo: ellos deberían irse después. El infierno es el asesinato de Constanza González. Este otro, nuevo, infierno. Uno donde un padre es ahorcado por los recuerdos felices del último día de su pequeña. Donde la madre, que no come porque no puede digerir el fin de su niña, sólo atina a sollozar que ella también se quiere morir. El infierno sólo admite esos deseos infernales: los del fin del infierno. Hay Estado porque el hombre es un ser de sueños colectivos. Como el progreso. Como trabajar para que los hijos vivan mejor que uno. Como aportar a la sociedad para que los hijos tengan un mundo mejor. Como tributar para que las autoridades no estén de vacaciones mientras a los hijos los matan los mal paridos. El infierno es ir a abrirle la puerta a tu hija y escuchar un tiro. El infierno es nuestro título de tapa.